El glamour vintage de La Casita

(Artículo mío publicado originariamente en una revista, como ya no aparece en dicha revista, lo publico en mi blog)

La última vez que estuve en La Casita, mientras me tomaba un café con hielo, un rejoj de cuco me dio la hora en punto. Hasta llegar a mi mesa, pasé por una decoración de viejas fotos de familia, cuadros muy antiguos, flores secas, paredes oscuras, espejos vintage, y un rosario de objetos perfectamente colocados que ningún millennial ha visto antes: una vieja máquina de coser o una cocinita de juguete años 50. Todo esto dentro de una casa antigua chicharrera de dos plantas. No sé quién diseñó el interior, pero si la idea era tal como parece: recrear la casa de tu abuela, acertó de pleno.

Ésa es la idea de La Casita: que todo te recuerde a una tarde de ricos pasteles y dulces bebidas en el salón de la casa de tu abuela.

Enclavado en pleno centro de Santa Cruz, en la calle Jesús Nazareno, La Casita se ha hecho famosa en muy poco tiempo. Diría que el secreto son sus meriendas, aunque se puede almorzar o cenar, es imprescindible visitarla para merendar. Sus tartas son irresistibles hasta para una persona poco golosa. Red velvet, tarta de café y cerveza Guinnes, Angel’s Food y la clásica de manzana siempre triunfan. Pero además está la Colibrí de piña, plátano y nueces, la típica tarta de calabaza estilo americano o el Boston Creampie, bizcocho de vainilla, crema pastelera y chocolate son sorpresas por las que hay que dejarse llevar. Tanto éxito tenía la pastelería de La Casita que pusieron un local sólo para vender sus pasteles, llamado así: La Pastelería, en la Calle Callao de Lima.
Las bebidas tienen una variedad enorme para esos tardeos: los frapés de café o vainilla, los batidos de Oreo, por ejemplo, los cocktails o el surtido de tés o cafés.
Aunque su fuerte es la pastelería, me parece que hay un esfuerzo exitoso por ofrecer otro tipo de platos. Hamburguesas y pulguitas buscan ser originales en esta casita de la abuela. Un ejemplo es la hamburguesa vegetariana o la de pollo crujiente, muy recomendables, o la pulguita con langostinos. Acompañan un surtido de platos que, frecuentemente, buscan incluir algo de exotismo en su menú. Hay que dejarse recomendar. Todas las veces que he estado y son ya unas cuantas, he recibido un trato rápido y atento.

La Casita basa parte de su encanto en acercarse al cliente, en ese aire de familiaridad. Tienen una playlist de música abierta y muy bien seleccionada en Spotify para compartir con sus clientes y cualquiera que le apetezca escucharla. Otro ejemplo es su adhesión reciente al movimiento Breastfeeding Welcome, o dicho de otro modo, las madres que deseen alimentar a sus hijos dándole el pecho en el local serán bienvenidas.

La Casita es uno de sus sitios que busca ser un referente, hacer clientes fijos que sientan un poco que están en un ambiente donde siempre son bienvenidos. El típico sitio que siempre te viene primero a la mente para tomar algo, porque no suele fallar y es acogedor. A mí en ese sentido me ha convencido. ¿Quién no quiere volver a casa de la abuela a tomar pastel casero y una limonada?

Verónica Martín León

@veromarland

La Casita Café
Calle Jesús Nazareno, 14
38003
Santa Cruz de Tenerife
922 247851

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s